07/05/2017

En la guerra hay un orden [Juanjo Cid @ eictv]

Estas dos últimas semanas pasó por la escuela un ex-egresado dominicano, Juanjo Cid. El taller se llamaba “Gramática del montaje”, o “Gramática audiovisual”, no sé. Y es que los nombres valen poco, pues al fin y al cabo según van pasando unos profesores y otros, esos títulos quedan entrecomillados, sin más. A fin de cuentas lo que me queda de cada clase es el estilo, punto de vista y destrezas principales de cada profesor, de cada editor. Éste fue muy bueno, sensible, de mirada atenta y paciente.

En estas dos semanas editamos fragmentos de 3 diferentes largometrajes: El Chata (Puerto Rico), Dolores (Argentina), Seaforth (Reino Unido). La primera de las dos semanas editamos una escena de cada una de las dos primeras películas que cito, escenas de diálogo, que ocurrían alrededor de una mesa. Interesante percibir cómo cada producción te condiciona la forma de cortar. La primera película, de menos presupuesto, daba menos opciones (menos tomas entre las que elegir) y era más difícil conseguir un montaje invisible, en el que el raccord (no me refiero solo a la continuidad física, sino también al emocional) no saltara. La segunda película, al contrario, permitía modelar más a los personajes, dotares de características que había en ciertas tomas que poco a poco podían construir su personalidad, o su relación con los otros personajes en la escena. ¿Cómo presentamos a los personajes? ¿y la escena? Hice varios comienzos, pero para determinar cómo empezar se debe ver el armado de la película completa, con la escena que viene antes. Si no, de forma aislada, se tenderá a ser lo más clásico posible, comenzando largo, abierto. Después, ¿qué queremos contar?, ¿qué es importante en el desarrollo de la escena?, ¿de qué punto a qué punto ésta progresa?, rebájale un poco de intensidad a este momento, ponle más drama aquí. ¿En qué momento rebajamos tensión? ¿Nos potencia esto la construcción? Respeto las miradas, los tiempos dentro del plano, pero también los altero cuando me sale de los huevos para que el ritmo de la escena se mantenga, no decaiga (con curvas de velocidad). Acabo a corte, al contrario que de inicio, para sugerir la dirección de la construcción, el movimiento de fuerzas de la escena.

La segunda de las semanas, que acabamos ayer con un gran cierre de taller, merece mención aparte. Edité, por primera vez, una secuencia de guerra (compuesta de varias escenas). Por lo visto, esta secuencia viene siendo un clásico en la cátedra de edición de la escuela. La llevan editando las diferentes generaciones desde hace años. En un principio podría resultar abrumador, tantos disparos, tanta gente corriendo de un lado para otro, gritando, esquivando tiros y bombas que explotan. Incluso en la guerra hay un orden. No estilizando la violencia, pero contando la Historia, ésta historia, de una forma justa. Volvemos a lo mismo, al montaje de una forma objetiva, apelando a un sentido común para contar la historia de la mejor forma y cuán emocionante queramos. Copio y pego: "¿Qué queremos contar?, ¿qué es importante en el desarrollo de la escena?, ¿de qué punto a qué punto ésta progresa?, rebájale un poco de intensidad a este momento, ponle más drama aquí. ¿En qué momento rebajamos tensión? ¿Nos potencia esto la construcción?”. Y esto no quiere decir que una escena de diálogo y una de guerra se editen igual, pues sólo el material (y el director) son los que marcan la dirección. Me encantó abordar tanto, y a lo largo de una semana ir modelando el bloque de estructura bruto que salió del primer montaje, o incluso el de los brutos. Divido las escenas en núcleos de acción, identifico los personajes y marco sus caminos. ¿Cuándo cambiamos los puntos de vista? ¿Por cuánto tiempo los cambiamos para que no se pierdan las líneas principales? ¿Cómo contarlos de una forma orgánica, que sea clara pero no evidente? Muchas horas probando estructuras hasta acercarse a lo más efectivo, a la mejor versión. “The war is far from over”, dijo el nazi con el culo echando llamas.

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