15/09/2016

Tras las grandes construcciones siempre hay historias menores


Sentimiento amargo a mediados de septiembre 2016, arrancando mi Segundo Curso en la EICTV (contento por esto último, estar en esta escuela).

Todo esto es injusto a cada paso que doy, a cada enlace en que hago clic. Conservar los modales frente a la injusticia es lo que me aconsejan mis papas, no luchar contra los poderosos, pues siempre van a salir ganando y yo saldré escaldado, yo que no tengo nada, ¿qué puedo perder? ¿o es el miedo a nunca ganar nada? Puta política del miedo que nos jode a los pobres para mantener un sistema con una injusta jerarquía. Mire por donde lo mire, a cada paso que doy veo injusticia, y así se me quitan las ganas de caminar, la verdad. Bueno, sobre todo de "caminar acompañado.” ¿Por qué hay tanto egocentrismo? Cómo me duele esta puta sociedad en la que vivo. ¿Para qué trabajar para ella si no recibo nada a cambio más que disgustos? ¿Trabajo para hacer algunos amigos que, como yo, se sientan así y crean que la pueden (ayudar a) cambiar? Tal vez esa sea una de las motivaciones de mi vida, pero todos estos amigos moriremos jodidos, o moriremos traicionando nuestros valores de justicia, olvidando a los que nos ayudaron en momentos difíciles. Para mí, el triunfo, el éxito y el aprobado no son legítimos si detrás se encuentran ocultas algunas mierdas. Aunque no saquen las mierdas a relucir, estas siempre acabarán flotando sobre la superficie. Quiero decir, por más bonito que parezca el panorama de algo, siempre habrá una historia oculta. Tras las grandes construcciones siempre hay historias menores, de esclavos. Más allá del dinero están los sentimientos y el concepto humanista de justicia. Si no nos ayudamos como iguales y alguno de nosotros alguna vez acaba triunfando, triunfará como tirano, y mis respetos se perderán, mi credibilidad en  una sociedad justa. Esta película renegó a estar entre las películas brasileñas candidatas a los Óscar como un acto de rebelión, de crítica a su Ministerio de Cultura y sus políticas culturales. No sé por qué con los Goya no hizo lo mismo. Esta profesión, el cine, igual de pervertida que las demás, está bañada de dinero, de historias, de premios, de tiranos, de Dioses, de bacanales y fiestas, pero también de esclavos, estos últimas sobre todo nunca faltan.


Trabajé en esta película como "editor en el set" y como "ayudante de montaje". Fue una buena experiencia. Tengo mucho que contar de ella.

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