24/05/2015

Entrevista a Juanma Gamazo, editor del filme Caballos

Película cubana en blanco y negro y con mucho que galopar aún por el mundo. Desde el lado más recóndito y oscuro del planeta, una sala de edición en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Banhos (Cuba), esta pelícua fue construida para no dejar indiferente al espectador, y exigir de él una mirada y una escucha atenta. Rocinante, Bucéfalo o Babieca son los nombres de algunos reconocidos caballos para la Historia de la humanidad, que ficticios o no recorrieron y construyeron la Historia a base de batallas, perdidas y ganadas. Sin embargo, otros nombres de caballos, aunque de igual porte, son desconocidos. Una muestra del mundo silenciado en el que viven, en el que la música se convierte en médicinta para el alma de muchos ginetes -arrojados y valientes- que intentan aguantar la batalla de la vida, cotidiana y monótona, en la que les ha tocado nacer y crecer. En la página web se puede encontrar más información sobre esta estupenda película: http://www.caballoslapelicula.com




EUC: ¿Cómo entraste en el proyecto de Caballos?
Juanma: Pues todo fue derivado de estudiar en el curso regular de la EICTV (Cuba). Fabián, el director, estudiaba un año por debajo mio en la cátedra de guión. Él venía de un amplio recorrido en la poesía y el teatro y me propuso editar su primer corto “Kendo Monogatari”; así que lo hice durante mis últimas vacaciones del tercer año del curso regular y ahi empezó todo. Empatizamos mucho en el trabajo y nos entusiasmo seguir trabajando juntos en el futuro.
Al corto le fue muy bien, entre muchos otros premios recibió la mención especial del jurado en el Clermont Ferrand.

Después, al año siguiente, fui de profesor de primer año a la escuela y aproveché para editar con él su siguiente corto “Fiodor en el Fiordo”, que ha tenido menos recorrido en festivales pero al que, personalmente, le tengo más aprecio y me parece mucho más maduro.
El siguiente paso ya fue la aventura del largometraje, con un grupo formado casi íntegramente por ex-estudiantes de la escuela. Leí el guión casi un año antes de que se filmara, y me gustó mucho. Fabián tiene algo de poesía en sus historias que admiro profundamente.
Actualmente ya estamos trabajando en lo que será su próximo largometraje -en principio con vistas al año que viene- titulado “Aristóteles Moore”.



¿En qué momento empezó tu trabajo como editor en la película? ¿Puedes desarrollar el proceso que realizaste en primer lugar?
Pues aunque me leí el guión con anterioridad y comenté algunas cosas con el director, la verdad que mi trabajo real empezó en la sala de montaje. Fabián tenía muy claro cómo lo quería rodar, es alguien que domina muy bien la dramaturgia.





El proceso que seguí personalmente es el que suelo llevar siempre a cabo, aunque cada proyecto es distinto, pero me sirve tener una metodología base para empezar. Suelo leer el guión por lo menos tres veces: una primera en la que intento sacar las sensaciones globales que me ha dado la lectura (temática, tono,...); una segunda donde anoto las escenas que me parecen claves, tanto a nivel de trama como por su peso específico (esta segunda “categoría” generalmente corresponde a imágenes que son muy potentes, como la “magia” en el relato, “las imágenes de archivo de Fidel”,... que aunque no supongan un punto de giro por sí mismas sobre el relato, tiene un alto impacto en el espectador a nivel emocional); y una tercer lectura donde leo escena por escena y apostillo sobre el guión el contenido de la misma “qué dice esta escena”/ ”qué suma” (así, a la hora de editar, me ayuda a mantener el norte microestructural y sabe qué información es vital no perder).

Con este repaso me suelen quedar claras muchas cosas del relato al que voy a hacer frente, sus puntos fuertes, sus puntos débiles y que cosas no se me pueden escapar. También me sirve para tener claro que contenidos ya he “dicho” para saber que textos o contenidos no necesito verbalizar a la hora de contar la historia.

Luego ya contrasto todas esas conclusiones del guión con lo que realmente ofrece el material que se ha grabado, y lo que vendría siendo la edición misma.


¿De qué forma te vales del guión antes de editar y durante la propia edición?
La verdad que el guión durante la edición lo suelo tener, como te digo, más como un apoyo a nivel de contenido de cada escena, que en sentido literal. Si en el rodaje sacaron algo más que añade un nuevo valor o que amplifica o matiza el contenido inicial, intento sacarlo para darle más vida a lo que se ve en pantalla.

En este caso específico de “Caballos” modificamos varias cosas, incluimos un segundo acto donde los tiempos están solapados entre los personajes (mientras en la vida de Jairo pasa un día, en la de Galaxia pasan unos meses y en la de Robi una eternidad). Es una cosa que fue surgiendo en edición y que creo que enriqueció el relato.

¿Cuánto tiempo duró tu trabajo como editor? ¿En qué fase de la etapa de post-producción acabó tu trabajo?
Pues mi tiempo de trabajo era finito puesto que suponía un desplazamiento a Cuba y sabíamos que teníamos casi 2 meses para ello. Tan pronto como acabé el proceso de edición, y por cosas de la distancia y la dificultad de comunicación con la isla no pude seguirla más de cerca. Lo ideal habría sido tener un tiempo concreto de trabajo, pero tener un margen de reacción por si hace falta extenderlo, y luego, tener un tiempo más flexible para pequeños cambios o necesidades técnica de cierre del proyecto (exportar, integrar créditos, etc, etc), pero como te comenté antes, cada proyecto es distinto, no solo por el proyecto mismo, sino por las circunstancias en que puede llevarse a cabo y eso modifica la forma de ejecutarlo.




La película en todo el proceso restante quedó en buenas manos de Javier Coello, mi asistente de edición. Una persona muy trabajadora y muy constante, estaba intentando entrar a la escuela, ojalá lo logre porque se lo merece y tiene el talento para ello.

¿Hubo en este proyecto alguna dificultad especial en la fase de edición que puedas compartir?
Como en toda película siempre existen momentos de crisis y de preocupación.
Rezende siempre me decía que cuando terminas tu primer montaje, le das play, lo ves, vas al baño, lloras y vuelves para tratar de solucionarlo.
En este caso fue diferente. El primer montaje funcionó muy bien, cosa que no suele pasar tan pronto, duraba poco más de 2 horas, pero al ser un contenido tan denso sentimos que había que “aligerarla” y “matizarla”. Fue en ese proceso donde perdimos un poco el rumbo hasta que volvimos a encontrarlo.
Sobre todo durante los screening, al ser una película tan particular -por momentos poética- a veces sufrimos duras críticas y también recibimos críticas muy positivas, casi no había opiniones intermedias, eso te hace pensar que quizás estás obviando algo que los demás si pueden ver y te deja dándole vueltas en la cabeza. Dudando. Intentando no ser soberbio y pensar que los demás no entienden, pero también intentando no perder la confianza en uno mismo y en lo que siente con el relato.
En este caso fue muy importante la figura de Fabián, que se mantuvo fiel a su instinto y sujetó bien el barco para que pudiéramos seguir adelante. Al reafirmar los cimientos fue muy fácil dar forma a lo que creímos conveniente acorde a sus convicciones y cambiar y matizar lo que si afectaba a su mirada.

¿Puedes hablar de la relación que tuviste como editor con otros departamentos y con el director?
La verdad que la relación con todo el equipo fue excepcional, al ser la mayor parte egresados de la EICTV había mucha cercanía y complicidad entre todos; y eso se nota en la película. Wilssa Esser (la asistente de cámara) me dejaba mensajes en las claquetas o incluso llegó a hacerme alguna con revistas de porno gay.
El trabajo de todos y cada uno de ellos es expectacular, desde la fotografía de Javier Labrador Deulofeu, pasando departamento por departamente hasta la banda sonora de Roberto Fonseca. Me declaro admirador de todos ellos. Del mismo modo estoy agradecido a todos por el trato y el respeto recibido.
Con Fabián el trato es muy cercano y sincero, por lo que es fácil trabajar con él.
Creo que nos respetamos mucho mutuamente y eso hace fácil la sincronía.
Pero más allá del nivel personal en términos de trabajo, mi relación con otros departamentos es más bien acotada.


En lo que a la técnica se refiere, ¿puedes decir con que cámara se grabó la película y en qué plataforma se editó, hablando brevemente del workflow de trabajo?
La película se filmó con la Black Magic y trabajamos todo el proceso con proxys en LT que organizó Javier Coello exportando desde Resolve.
Al terminar tiramos unas XML para poder hacer la corrección en Da Vinci sobre los Cinema DNG que genera la Black Magic cuando trabajas en RAW.
Es importante que cuando importes en Resolve la XML elimines la pestaña de “Automativally import source clips into media pool” para asegurarte que estás tirando desde los DNGS y no desde los proxys.
Al terminar el trabajo en Da Vinci se tiran los renders de los clips por separado usando el preset DCP Round-Trip y exportamos una nueva XML desde el Resolve para importarla en el FCP y terminar el conformado final.

La película está divida con cartelas de Partes. ¿En qué momento decidís que vais a colocar esas cartelas y cómo crees que afecta eso a la película?
Es algo que no venía literalmente en guión, pero que venía separado por las imágenes de archivo que generan un corte abrupto en la temporalidad del relato.
La película se grabó precisamente en Blanco y Negro porque si ves La Habana así, sin ninguna otra referencia temporal, te da la sensación de que podría ser cualquier época, los 50, los 60, los 70... o incluso a día de hoy. Esa “confusión” es organizada mediante estas cartelas y ese archivo que tratan de ubicar al espectador en tiempo y modo.
Otra de las razones por las que se grabó en B&N es porque el relato tiene una fuerte inspiración en la vida de Robert Mapplethorpe y en sus fotografías. Y en ese sentido, por imagen -y además de lo expuesto- la película pedía una división capitular como si fueran series de fotografías.



La frontera como línea divisoria de iguales. ¿Qué tipo de fronteras se reflejan en esta película? ¿Hay fronteras en el montaje?
Creo que precisamente este relato donde todo son fronteras. Desde la distancia fría e impenetrable entre los personajes hasta las fronteras físicas que los separan.
Siempre el cine de Fabián trabaja el tema de “los que se quedan” -como hiciera Titón con “Memorias del Subdesarrollo”, película de la que bebemos algunas cosas en “Caballos”. “Kendo Monogatari” es un cortometraje de un amistad, de una mujer que pierde a su amigo porque este se va detrás de lo que desea. “Fiodor en el Fiordo” trata una historia de amor fraternal, en la que la profunda relación entre dos hermanos se ve truncada por la posibilidad para uno de ellos de irse fuera. Finalmente “Caballos” es una película de amor clásica en la que, una vez más, nos quedamos con el que se queda sólo y perdido en el mundo “ordinario”; aunque en este caso el matiz del mundo “extraordinario” (es decir, del país del otro, tiene una crítica más mordaz y siembra una duda mayor con respecto a “qué es lo bueno, sobre ese “equilibrio” del que hablamos y al que nunca se llega).
Creo que la sensación de abandono y de pérdida es un tema muy importante en la obra de Fabián y refleja muy bien la frontera entre la ausencia y la presencia, emocional o física.



"¿Y la banda?" ¿Puedes hablar de la utilización de la música (diegética y extra-diegética) en la película?
Lo que más me gusta de la banda sonora de Roberto Fonseca es su minimalismo (que tiene tanto que ver con la película misma). Aunque está en escasos momentos y, casi siempre la hemos usado para matizar, aporta un componente poético / atmosférico más que me parece que junto a la fotografía generan un marco extraordinario y nos permiten más “excesos y juegos” como narradores, con respecto al espectador.
Después hemos utilizado algunos temas, podemos llamar, del folcklore Cubano. En la escena de archivo, por ejemplo, creo que Fabián dió con el tema adecuado. Me gustaría no adentrarme mucho más con el fin de no destriparle nada a quien no haya visto la película aún.
Para el roll final intentamos tener “My Blacken Year” de Patti Smith (por terminar el juego entre los Caballos y Robert Mapplethorpe) pero evidentemente, el coste era inalcanzable para una película independiente como esta.

"La clave es lograr un equilibrio... perfecto". ¿Qué opinión tienes sobre los Caballos y sobre el cine cubano con respecto al cine que se hace fuera de la isla, a lo largo del mundo?
Es curioso porque en mi primera lectura sentí que, más allá de la peripecia y de matices regionales o sociopolíticos, de eso iba la historia; del equilibrio. De hecho si ves la portada de mi guión eso es lo que pone.
La opinión que me genera el cine cubano que viene es que está formado por multitud de “Caballos” que van a relinchar fuerte en los años venideros (y que algunos ya lo están haciendo a día de hoy).
Amigos como Carlos Quintela, Fabián Suárez, Marcel Beltrán, Jessica Rodríguez, Abel Arcos, Armando Capó... y otros muchos de esa quinta van a traer un cine muy potente, adulto e interesante.
Creo que evidentemente la gran diferencia con respecto al resto del cine del mundo es que ellos llevan impregnada la revisión de un sistema muy diferente como es el cubano, en el que se vieron abocados desde chicos y del que pueden lanzar sus reflexiones ahora que alcanzaron la madurez.

Muchas gracias por tu tiempo, Juanma, y mucha fuerza y ánimo para seguir manteniendo el trote. En Espanha oigo relinchar a algunos caballos, caballos fuertes a los que sólo les pueden pasar cosas buenas en el futuro. Personalmente, les deseo todo lo mejor. Enhorabuena a ti y a todo el equipo por vuestro trabajo.

1 comment:

Carolina F. Mondelo said...

Habrá que verla!! Me encanta leer las entrevistas de otros montadores, se aprende mucho también.