21/12/2013

Jordana Berg, sobre editar con Coutinho y otras cosas

En el cine documental, y para ciertos realizadores -p.ej.: Eduardo Coutinho-, entre todo el material filmado, lo que más merece la pena son los momentos de "acontecimiento", esos en los que entre la realidad y el proceso fílmico quedan registrados como únicos y que cuentan un poco qué es el cine. En el cine de ficción también, se seleccionan momentos emotivos o de verosimilitud, personajes, localizaciones, destacables por algún motivo entre todo el material bruto filmado. Y en la vida acontece lo mismo, también se destacan momentos, personas, lugares, etc. entre todo lo vivido. La memoria es la encargada de eludir aquello que no es interesante y de almacenar aquello que sí. Esto último lo aprendí en la clase de "Cinema e Narratividade", que estoy cursando aquí en Brasil. Esa clase es una de esas experiencias más destacables entre todo el "material bruto" tan ruin vivido aquí en Brasil - sin duda está siendo una clase que me motiva a aprender y me ayuda en mi formación como montador; me alegra poder encontrar una materia que despierte un deseo insaciable de aprender, de leer y de ver cine. En la presente entrada, y como ya tengo hecho en muchas ocasiones en muchas ocasiones, voy a traducir una entrevista. Se trata de una entrevista a Jordana Berg, montadora de Eduardo Coutinho, anteriormente mencionado. Como siempre, trato de aprender compartiendo. Siempre busco interacción por parte de los lectores, aunque de momento me tengo que conformar con una especie de “auto-didactismo”. La traducción y búsqueda de esta entrevista está dentro de todas las tareas que personalmente me propuse para hacer una reseña de la película Jogo de cena - que Jordana editó junto a Coutinho, como lleva haciendo desde 1995. Mis agradecimientos a Videoguru, a João Velho, por hacer la entrevista y compartirla en Internet.

Los últimos años han sido muy movidos en tu carrera como montadora, y 2011 no fue una excepción. ¿Puedes contar qué pasó en ese año y cómo eso te influenció?
Empecé el año el día 1 de febrero, incorporándome al difícil y maravilloso viaje MARCELO YUKA NO CAMINHO DAS SETAS, de la directora Daniela Broitman. Fue una película difícil de editar porque se trataba de un personaje en vida y por ello no aceptaría ningún tipo de condescendencia.
Por ello, mantuvimos el "superego" latente todo el tiempo, porque sabíamos que con cualquier desliz perderíamos no a nuestra socia, sino la convivencia con el retratado. Lo que sería un desastre. La película fue editada hasta que quedaba una semana para el festival, porque estaba previsto tener escenas de Marcelo Yuka tocando en el Rock in Rio. Eso fue tenso y emocionante.

Antes de acabar la edición de Yuka, comencé a editar As canções, de Eduardo Coutinho, que también acabó justo a tiempo para el Festival de Rio. Despues de toda esa locura, me metí en una película de Estela Renner, una directora paulista increíble y muy sensible. Es una película sobre la obesidad infantil que trata de las caras palpables del capitalismo. Todavía estoy con esta película, puesto que es muy grande.

Ah, me olvidé de decir que hice dos cortos este año. Uno de Flora Thompson De Veux, llamado Para eso fuemos hechos, que será exhibido solo en la universidad de Princeton, porque es sobre un profesor de allí, y otro corto de Eduardo Ades, llamado A Dama do Estácio. Una película bonita, con Fernanda Montenegro (¡arrasando!), Joel Barcelos y Nelson Xavier. Y también varios tráilers, que es una de mis especialidades desde hace muchos años.


En fín, estoy de acuerdo contigo: 2011 fue muy movido.

Ahora estás en cartelera con As canções, una película más con Eduardo Coutinho. ¿Cómo fue la edición de ese documental? ¿Qué es lo que más te marcó en ese trabajo?
En realidad no me siento "en cartelera", como dices. Es diferente para un mondador y para un director. El director si que se queda en cartelera, yo voy para lo siguiente, no tiene otra solución. Los directores tienen celos y se sienten traicionados porque me desmarco de la película, pero esa es la marca del editor, ir de película en película. Está claro que me decanto como una loca por las películas que hice, pero es diferente. Soy la "socia", no la "madre" de la película.
Editar esta película de Coutinho fue puro placer. En seguida llegamos a algunas conclusiones/decisiones que nos ayudaban a avanzar más rápido. Cosas que estaban prohibidas desde el principio, como por ejemplo usar plano abierto/plano cerrado para editar una canción. Puedes notar que ninguna música tiene corte y eso fue a propósito. Teníamos cada canción grabada dos veces: abierta y cerrada, y escogimos, de cada una, una opción.

Después algunos personajes se cayeron por motivos éticos, o por el propio hecho de que la música no tenía mucha sonoridad, aunque fueran cantadas por amateurs. Era permitido desafinar, pero con "sentimiento".

Siempre, en los documentales, hay personajes que aquellas palabras van a ser vistas por sus hijos, padres, profesores y amigos de los hijos... y nos toca a nosotros el protegerlos de su ingenuidad. En esta película, así como en otras de Coutinho, donde las personas se entregan de corazón, no fue menos verdad.

Por alguna razón, las historias parecían muy orgánicas y la unión con las música era muy natural. Esta era una película que parecía que quería hacer desde hace bastante tiempo, por lo que fue una película ligera en todas sus etapas.

Tampoco puedo dejar de decir que la participación de João Salles fue fundamental en esa película. Bueno, en todas las películas de Coutinho. Es más, ¡en todas las películas que hago!

Ya son muchos años continuados de colaboración con Coutinho. ¿Cómo es trabajar con él? ¿qué significa esa relación para su desarrollo como montadora?
Trabajo con Coutinho desde 1995, un poco antes de Santo Forte. Empecé con él editando unos vídeos institucionales que deberían ser recuperados porque a pesar de ser institucionales tenían una marca suya muy fuerte, y eran muy buenos. Puedo decir casi con seguridad que nadie conoce esas perlas.

Si pudiese cambiar alguna cosa de Coutinho ¿qué sería? Que dejase de fumar en la sala de montaje. Es seductor hablar de su cigarro, pero no lo es ni un poco estar 8 horas en la sala "fumando" con él. Solo dejo de fumar en la sala en las películas en las que estaba embarazada o amamantando. Y me dejaba claro que me odiaba por eso. La mujeres editoras tienen de esas cosas.

Con cada película nueva que hacemos, aumenta el número de cosas de las que se arrepiente de haber hecho por sugerencia mía, por lo que en cada película nueva se queja más. Y yo también también me quejo por todo lo que tuve que negociar y ceder. En todos los comienzos de las películas, nos acordamos de las quejas para luego comenzar. En Santo Forte, por ejemplo, me acusa de haberlo convencido de tirar un canto evangélico, y dice que es porque soy judía. En Peões, me obligó a que cediese en una pregunta que él le hacía al personaje:
- ¿Usted era fuerte en la poca?
- ¡Ah, sí! Era fuerte e ignorante.

A mi me encantó eso y empecé a darle la papilla a mis hijos diciendo que tenían que comer para estar fuertes e ignorantes.

Bueno, trabajar con Coutinho todos esos años es un privilegio y una escuela completamente determinante para la persona en la que me he convertido. No hay duda. Para lo bueno y para lo malo. Es difícil hablar de eso.


Sea con Coutinho o con otros directores, tu carrera está repleta de documentales. ¿Qué particularidades envuelven la edición de este genero de películas?
Me apasionan los documentales. Y eso tiene que tener que ver. Difícilmente un documental va a la sala de montaje con un guión, por lo que inevitablemente la película acaba siendo descubierta en el montaje. No estoy diciendo que crea que eso esté bien o este mal, correcto o incorrecto, pero en la práctica eso es lo que pasa.

El exceso de material, tema del que todos los montadores hablan actualmente, realmente está convirtiendo este trabajo en algo agotador y exasperante.

Lo increíble del documental es el poder que el propio material tiene para hablarte. Es como si tuviese vida propia. En general vale más la pena intentar oír lo que el material dice que intentar imponer algo externo a lo que ya está ahí. Pero es difícil, porque son tantas voces, tantas intenciones, tanta subjetividad que el miedo de equivocarse es enorme.

Editar documentales es muy penoso. Miente quien diga lo contrario. Especialmente cuando estamos lidiando con personas/personajes. Siempre  tropezamos con la ética, que no nos deja pasar ciertas fronteras. Y eso es tan incuestionable que dificulta muchas cosas.

Lucho contra la manipulación fácil, o divertida. Lucho contra la maldita herencia que dejó la televisión en todas nuestras mentes y ojos. Siempre busco montar pensando en que el espectador será inteligente y no necesitará todos los subtítulos e imágenes para entender algo, por muy complicado que sea. Siempre tengo eso como guía en la edición. Juego con que hay una función [del montaje] que debe ser hecha por el espectador, y evito hacerla en su lugar.

¿Qué herramienta utilizas para montar y cómo estás viendo toda esa confusión causada con la aparición del Final Cut Pro X?
Me siento jurásica en ese aspecto del equipamiento porque empecé editando en máquinas U-matic, después betacam y así sucesivamente. En el nacimiento de lo no-linear estaba viviendo en Francia y cogí todo este boom allí. Me encantó el AVID y me enamoré de él. Así estaba hasta 2001, cuando el Final Cut entró definitivamente en mi vida y conquistó mi corazón.

Actualmente trabajo con FINAL CUT 7 y no entrar en el mundo Final Cut X cuando vi que no estaba acabado. No tengo opinión sobre eso porque decidí esperar a que la cosa se calmara para tomar decisiones. En verdad, en documental siento poca falta de herramientas más allá de las que existen ahora. Mi ordenador es del 2007.

Gasto mucho tiempo pensando, escribiendo, cortando papelitos para pegar en el tablón de anuncios. Cuando estaba editando Babilonia 2000 con Coutinho, recortamos papeles y los pegamos en la ventana con el orden de la película. Y él llamó a ese proceso "Windows 98". Fue lo mas lejos que consiguió ir en la tecnología. Yo estoy un poquito más avanzada que él, pero solo un poco.

Se sabe que tienes una relación especial con tus ayudantes. ¿Puedes hablar de ello?
Siempre tengo una ayudante trabajando conmigo. Tengo mucha necesidad de enseñar, dividir mis conocimientos y en general busco una persona que creo que esté dispuesta a recibir mis enseñanzas. En general, la formación lo incluye todo, desde lo que le sugiero leer, ver, oír, hasta nociones de ergonomía en el montaje, posturas con el director, rigor en las etapas de trabajo. Todo.

Cuando me parece que esa asistente (en femenino, porque en general son mujeres) está lista, la recomiendo para trabajos y toma su propio rumbo. Estoy muy orgullosa de mis ayudantes que se hicieron montadoras (y de las buenas) y les sigo en su carrera con un sentimiento muy maternal. Animo mucho.

Al principio yo también enseñaba a manejar las máquinas, pero hoy ya escojo a personas que sepan hacerlo bien - con preferencia mejor que yo. Ya no domino la parte de ayudantía, porque me dió pereza acompañar la evolución. Son tantos plug-ins, codecs y pro res que yo desistí.

Estás formando parte del movimiento de de formación de una asociación de editores y montadores. ¿Qué esperas de esa iniciativa y como pretendes actuar?
Me parece increíble que esto esté pasando, y por Internet. ¡Es la primavera del montaje!  Creo que es lo propio de estos tiempos. Una asociación como esa "des-jerarquizada", y sin embargo no anárquica, es totalmente sincrónica a nuestros tiempos. Creo que durante años la posición del montador fue un jaleo. Y nunca un jaleo en nuestro favor.

Como la edición es una de las últimas etapas en el proceso de creación de una película, en general es donde el dinero ya se acabó y es difícil decirle al productor que entendemos perfectamente todas las elecciones que hizo durante la producción, pero que no tenemos que ver con eso, y no debemos pagarla por ello. Es fácil fastidiar a un productor y ser mal visto.

En verdad no sé como pretendo actuar. Espero que me cojan, me soliciten y me arrastren para dentro de ese proceso, porque quiero estar haciendo esa historia junto a toda esa gente. Me siento dejando un legado para las nuevas generaciones que están llegando. Tengo un hijo de 12 años que edita en Final Cut. ¿Quién sabe si en el futuro él será uno de los editores beneficiados en el movimiento?

¿Cuáles son sus planes para 2012?
Mis planes para 2012 son: acabar esta película de Sao Paulo, acabar una película que estoy montando con Walter Carvalho sobre un poeta, editar otras dos películas sobre las cuales todavía no tengo permiso de hablar, dar algunas charlas, continuar el desarrollo de un proyecto de una serie educativa con Cèlia Freitas y Fernando Vidor y, entre una cosa y otra, fazer pilates, llevar a los hijos al dentista, al pediatra, a clases de piano, de inglés, de voley, de circo, pintar la casa, re-tapizar el sofá que se comió el gato, retomar las clases de piano, ir al gimnasio por lo menos tres veces por semana, ultra-pasar el infierno en la Divina Comédia...

Ah, e intentar encontrar tiempo para realizar el sueño de editar alguna película con mi marido Sérgio Bloch, que es obligado a ver 10 copiones de la misma película sin conseguir aparecer en los créditos del final.

AUTOR:

Velho, João. "Videoguru entrevista: Jordana Berg, montadora". Videoguru. 9 jan 2012. Web. 21 dezembro 2013. Trad: Pablo Hernández.

No comments: