28/04/2013

"De las dudas infinitas", videoclip de Supersubmarina [Fotografía]

Continuando la entrada anterior, la "Parte I" en la que entrevisté al editor del vídeo Juanma Gamazo, y de la que estoy muy contento porque está siendo muy leída, me gustaría dejar constancia en esta ocasión de otro de los campos por los que brilla el vídeo –nunca mejor dicho–: la fotografía de Rafael Reparaz (Reel 2013). En esta entrada él mismo comenta algunas de las motivaciones y decisiones que tomó respecto a la fotografía y a la corrección de color. Una corrección de color preciosa a la par que singular, porque, a parte de la bonita estética indie, por primera vez, al menos para mí, realizaron el proceso de la corrección de color en el propio rodaje, para montar el vídeo con los planos ya etalonados y no a la inversa –Carlos Caba estuvo como DIT y colorista. Podéis volver a ver el vídeo antes de empezar con la disección fotográfica:



Como decía, es un placer expandir el conocimiento de un profesional como Rafa a través del blog, así que sin más dilación le cedo el turno de palabra.

Todo proceso tiene un punto de partida pero es difícil determinar el momento en que termina, si es que alguna vez lo hace. En este caso el punto de partida es el momento en que Bajocero y Jota Aronak toman la decisión de aceptar un proyecto diferente a los que acostumbran. Rodar un video clip dirigido a un público comercial “indie” representaba un auténtico reto en cuanto a narrativa visual se refería.




Casualmente estaba trabajando desde hacía un tiempo en un proyecto de cortometraje para el para el que buscaba un juego de lentes antiguas, vintage. Entre todos los que probé había uno que se me ocurrió que podía funcionar para Supersubmarina: Canon K-35 Superspeed (se empezaron a comercializar en los años 70 y fueron empleadas en películas como Barry Lindon o Aliens). Hacía poco que Red Lab, nuestro habitual proveedor, había comprado unas lentes con montura de bayoneta y las había llevado a Los Ángeles para que les acoplaran una montura PL para nuestro gozo y satisfacción. De estas ópticas no te puedes esperar una gran definición ni una correcta colimación. ¡Inclusive las curvas de color varían de manera exagerada entre unas focales y otras! ¿Dónde residía pues la belleza de estas lentes? Precisamente en su imperfección. Llegado a ese punto mi intención fue la de buscar el mayor grado de imperfección. Para llevar a cabo esta tarea rodé todas las imágenes con el diafragma completamente abierto y con un 24mm (T1.5) o un 35mm (T1.4), que fueron las focales que más nos gustaron al director y a mí.
Siempre favoreciendo que la luz, ya bien fuese natural o artificial, incidiese directamente en la lente. Lo que conseguimos fue lo que buscábamos: suavidad, flares circulares, bonitas veladuras y aberraciones cromáticas, negros poco densos. Para cualquier foquista estas ópticas son un auténtico infierno (si no que se lo pregunten a Ángel J. Marcos que fue quién las sufrió) pero para mi fueron una auténtica bendición. Y hay que decir que para Daniel Cano –Director de Producción– también. ¡Alquilarlas costó la mitad que unas Ultra Prime! Es de agradecer que haya gente como Pedro F. Fernández (Red Lab), que se lance a recorrer el mundo para buscar estas joyas, encontrarlas, restaurarlas y servírnoslas en bandeja de plata. ¡Gracias Pedro!

Una vez habiendo establecido una base de trabajo, lo siguiente era centrarnos en el trabajo de corrección de color. Ante todo decir que, para ser honesto, el proceso que empleamos no fue el más adecuado para sacar el máximo partido a la imagen, y tuvimos que limitarnos a resolver en la medida que nos exigían las limitaciones presupuestarias. Pero la intención del color está presente con igual fuerza. No podía ser de otra manera dada la pasión y dedicación de los profesionales de los que estaba rodeado. Recuerdo que cada noche, después de terminar el rodaje, yo subía a una de las habitaciones del hotel que servían de campamento base. Cada noche la oscuridad me hacía presagiar que allí ya no quedaba un alma. A tientas buscaba el interruptor para dar la luz y poder localizar mi abrigo para marchar a casa. Justo antes de presionar el contacto del interruptor, una voz ronca y amenazante recorría la estancia: “Eeeeeh, ¡Qué estamos trabajando!” Allí estaba, iluminado por su monitor de trabajo, el gran Carlos Caba. Echábamos las horas trabajando en la corrección de color para conseguir reducir los tiempos de etalonaje, ya que no teníamos mucho tiempo antes de la entrega y había que contar con los planos de postproducción y los tiempos de conformado que precisa el material Red. A estas jornadas nocturnas también solía unirse Jota, además de por supuesto Pablo, que normalmente yacía en el suelo luchando por mantenerse despierto. Supongo que es en parte por vivir estos momentos por lo que nos dedicamos a esto… Dejando un poco de lado tanta literatura os hablaré de en qué consiste la propuesta de color y de cómo se llegó hasta ella.

Frame originial (izquierda) y correspondiente frame del vídeo con corrección de color y catch (derecha)












Es preciso que dividamos este análisis en dos partes, por un lado la parte relativa a la historia y por otro la parte del grupo/playback.

HISTORIA [POR LA CIUDAD]


El tono de color que buscábamos estaba un tanto inspirado en la imagen mental que tenemos de las fotografías de nuestros padres, mezclado con los colores retro de las fotos hipstamatic. No teníamos muy claro como llevarlo a la práctica pero como suele ocurrir el azar se nos adelantó para ofrecernos una solución. Es un eufemismo para decir que la cagamos. Por culpa de las prisas los primeros planos del rodaje (en concreto los rodados en la azotea) se rodaron con un alto nivel de tinte magenta. Cuando los vimos, deprisa y corriendo, nos parecieron preciosos y pensamos que el origen de esa dominante debían ser las lentes. Al final de la jornada Carlos me dio la noticia, había sido un error humano. El caso es que no había por qué preocuparse ya que estábamos trabajando con material RAW y aquello era perfectamente reversible. Pero, qué diablos, ¡era la hostia! Justo el punto de distinción que estábamos buscando. A partir de ese momento seguimos operando en esa línea pero esta vez a sabiendas, perfeccionando los matices de ese registro. Normalmente cuando ves una imagen tintada de magenta resulta muy desagradable y suele ser algo que se trata de erradicar. Para buscarle la vuelta a esta convención Carlos Caba trabajó sin pausa y consiguió dar con la clave: azul en los negros y sobreexposición como tónica general. Los tonos fríos en las bajas luces le imprimieron mucho cuerpo y carácter a la imagen, por un lado teníamos una base de tinte magenta que funciona muy bien como convención retro y por otro el complemento frío en las sombras nos evoca un estado de ánimo que casa bien con la historia que estamos contando. De esta manera se puede resumir la propuesta de color de Supersubmarina, en lo que a la parte de la historia se refiere.



GRUPO / PLAYBACK

El interior de la habitación en la que posan los integrantes del grupo es otro cantar. Aquí la referencia estaba marcada por la idea del director de darle un enfoque pictórico desde el punto de vista de la luz, el encuadre y la puesta en escena. A diferencia que en la otra parte, para conseguir nuestro objetivo, en rodaje trabajamos con luces laterales duras y luego en etalonaje potenciamos el contraste y la densidad de los negros, así como la saturación de color. 


El tono por el que nos decidimos fue entre tostado y dorado, con un ligero toque de azul en las sombras para que no saltase demasiado con el resto de la película. En general estoy bastante satisfecho con el resultado. Recuerdo una anécdota muy divertida que se dio en el momento en que resolvimos optar por este planteamiento dual en cuanto a tratamiento de color. Jota no las tenía todas consigo y reflexionaba sobre si acaso no sería mejor opción homogeneizar el etalonaje. Suele ser uno de esos momentos en los que crees que los cimientos de todo tu trab ajo están  punto de derrumbarse. Entonces Carlos dijo: “Jota, piensa que el concepto de utilizar un planteamiento de color diferente en la parte del grupo simboliza como una ventana abierta al mundo Indie” señalando al plano general de la habitación en el que en segundo término vemos ascender al protagonista a través de la ventana. Jota le miró, luego nos miró a los dos. Esbozó una leve sonrisa y se dio media vuelta “Todo vuestro, me voy a dormir”.


Ha sido un placer aprender de Rafael Reparaz a la vez que recordaba esos divertidos momentos que apunta. En la siguiente entrada dedicada a este vídeo, publicaré una breve reseña que deje constancia de una de las funciones –data wrangler– que desempeñé en el rodaje de este bonito videoclip. Básicamente estaba en el rodaje controlando el flujo del material desde que salía de cámara (una Red EPIC, yeeaaah) hasta entregarlo al departamento de montaje. Y bueno, además pronto podremos ver el making-of que edité. Anticipo un frame que me gusta mucho, del DIT y corrector de Color del que se ha hablado en esta entrada –Carlos Caba– y del director de producción –Daniel Cano. ¿Un equipo demasiado compenetrado?

2 comments:

JotaK said...

Gran artículo Pablo! Muy fiel e instructivo. Enhorabuena! (por todo)

Pablo Hernández said...

¡Muchas gracias, maestro! (por todo)