30/08/2012

Juliette Welfling sobre 'De battre mon coeur s'est arrêté'

La gran montadora francesa Juliette Welfling comparte unas palabras sobre la estructura, la psicología y algunas de las ideas que hay tras el montaje de De battre mon coeur s'est arrêté.

Este es el comienzo de la película:


CONSTRUCCIÓN
He montado todas las películas de Jacques Audiard y no sé cómo se las ingenia para hacer películas en las que es tan difícil encontrar la construcción. En De battre mon coeur s’est arrêté hay pocas escenas, lo que le da al relato un aspecto de crónica. Aparte de la muerte del padre o del encuentro con Minskov, no hay acontecimientos que impongan un orden particular. Debido a eso, algunas escenas se vuelven prácticamente intercambiables, lo que da una gran libertad en montaje. Y es esta misma libertad la que hace que el montaje haya sido tan difícil.

DURACIÓN Y DESPROPORCIÓN
Algunas escenas que no son importantes para la historia del personaje duran, paradójicamente, demasiado tiempo, mientras que otras, mucho más cortas, hacen avanzar la misma. Por ejemplo, la escena en la que liga con la novia de Minskov, en el vestuario de la piscina, es una escena prácticamente rodada a tiempo real. Es por ello que esta chica no tiene casi ninguna importancia en la vida de Tom, al contrario que Aline, de la que está enamorado, pero para la que tenemos poco material… Un plano en el que la llama por teléfono, otro en el que le mira las piernas en la escalera, otro en el que los dos están en la cama. Entonces el reto era conseguir unir planos desproporcionados entre si y conseguir que los personajes llegaran a ser tan importantes en nuestra vida como en la suya.

EL PUNTO DE VISTA DE TOM
Tom es omnipresente, nos dimos cuenta de que las cosas sólo funcionaban desde su punto de vista. Jacques, por ejemplo, había rodado un plano que mostraba en el que veíamos a Chris del campo visual de Tom. No lo pudimos montar nunca porque no funcionaba. Es como si la película hubiera desarrollado anticuerpos y rechazara todo lo que no pertenece a la visión del héroe.

CONTINUIDAD PSICOLÓGICA
Hacer que haya una continuidad psicológica es jugar con la disposición de las escenas y la relación entre unas y otras… Cogiendo el ejemplo de la escena en que Tom tiene un shock mirando la silueta de Aline cortarse a contra luz en el marco de una puerta. Este personaje tiene una línea psicológica. Al principio no piensa más que en su curro, en su pasta y en sus chanchullos, pero luego, poco a poco, se dirige hacia ora cosa. Hemos intentado reforzar esta idea ya omnipresente en el guión. Tom, inevitablemente, tenía que seguir un camino, transformarse, crecer, enamorarse. ¡Es difícil contar el recorrido de un sólo personaje! ¿Tendrá los suficientes recursos para interesarnos, sorprendernos y llegar a tocarnos en una hora cuarenta y cinco?
  
TOM, PIANISTA E HIJO DE SU PADRE
En el guión inicial, había una escena en una discoteca en la que Tom tocaba una canción de Axel Red en el piano. Era la segunda o tercera secuencia. Tras largas discusiones, esta escena se quitó… Aunque esta escena era muy buena, presentaba un Tom ya muy distinto de sus amigotes, demasiado obsesionado por el arte, demasiado predestinado… En realidad, queríamos dejarle caminar, mostrar sus dudas, sus progresos. Si la situación del comienzo no cambia, eso no puede funcionar: el piano se vuelve una cosa anodina. Cuando se pone en el piano, creo que es todo de por si  un tanto sorprendente. En Fingers es verdad que Harvey Keitel está con el piano desde el primer plano, pero el personaje de Tom no es tan alocado, tan violento, su destino no es totalmente diferente. En De battre mon coeur s’est arrêté, es más la historia de la relación de un hijo con su padre. El piano, para Tom, también es un medio. Le permite cambiar, alejarse de su padre y, finalmente, pasar a la edad adulta. De battre mon coeur s’est arrêté cuenta más la historia de este hijo y de su padre que la historia de un maleante que quiere aprobar una audición.



Fuente: http://www.cinemotions.com/interview/1881
Traducción por Pablo Hernández y Anne-Lise Hervieu.

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