19/10/2014

JLG about Adieu au langage [Eng subs]

Les ides viennent petit à petit. Il n'ya pas scénario. Au debut j'ai croit it faut le faire un scénario, mas il y a 70 ans là... comme les diplomates ou les chefs d'État. Et puis après, je me suis aperçu que le scénario vient après de tout; non seulement après le tournage, mais après le montage. 


http://www.laescueladelosdomingos.com/2011/10/alguien-que-lee.html

19:35' (click to watch):


15/10/2014

Los hombres que no arrastran las sillas [Experimental short]


Autor: Pablo Hernández
Música: Hector Berlioz, Grande Messe des Morts (Requiem).

Las diferentes personas grabando a sus familiares dan vida a algo que siempre estuvo ahí, aunque no se diesen cuenta. Este vídeo se trata de un ejercicio de montaje (found footage) que recopila esos momentos y pretende crear un discurso universal a través de un lenguaje y un sentimiento personal.

12/10/2014

Enter the Edit: Niels Pagh Andersen y Colin Nusbaum



El editor del documental The Act of Killing, Niels Pagh Andersen, ha montado más de 250 películas desde 1979.



El pasado 6 de ocubre de 2014 mantuvo una conversación con el joven ayudante, y editor, Colin Nusbaum, de la Karen Schmeer Film Editing Fellowship. Traducida de la web de la PBS, la siguiente conversación fue editada de una conversación más extensa.

Colin Nusbaum: The Act of Killing mira hacia lo malo desde muy cerca. Mirando al personaje de Anwar, el principal de la película, como la cara de eso malo, siento curiosidad por saber cómo trataste las necesidades de los espectadores y su disposición de ver una persona que es la personificación de algo así.

Niels Pagh Andersen: Antes de que yo llegase, Joshua [Oppenheimer, director de The Act of Killing] estuvo en Londres casi un año con dos editores "junior", así que recibí unas 35 horas de escenas editadas, sin estructura y que tenía que re-editar. Ahí es cuando convertimos a Anwar en el principal personaje. Estuvimos re-editando las escenas desde su punto de vista. No se trataba simplemente de lo que los otros hacían, sino cómo eso afectaba a Anwar.

Queríamos tener una historia que no solo mostrase a Anwar como un individuo – queríamos mostrar que es parte de una sociedad, una estructura, desde abajo del presidente hasta el hombre que hace el trabajo sucio. Así que fue muy complicado. Pero para mí lo importante fue que Anwar, nuestro personaje principal, cambió

Pienso como un ser humano, no habría sido capaz de editar la película si no hubiéra habido esa escena final en la que Anwar, aunque no lo entiende, está cambiando. Baila el cha-cha-cha  en el tejado y cuenta la historia. Pero está reaccionando a lo que ha hecho, así que está cambiando.

Otros que salen en la película viven con lo que han hecho. Hay otro personaje, Adi, que dice, "¿Y qué con Guantánamo? ¿Y con los americanos? El ganador siempre está bien". Se está lavando las manos. Es mucho más siniestro para mí. Así que Anwar, como una paradoja, representa esperanza en su cambio. Si no, no podría haber hecho esa película, habría sido demasiado oscura.

En la línea narrativa de Anwar, tenemos que construir la pesadilla. Es una historia sobre un hombre que cuenta su historia y, mientras lo hace, se destruye de algún modo. Así que eso es lo que se tuvo en consideración.

CN:  En ese sentido, parte de tu tarea como editor fue la de buscar algunos de esos momentos en los que se acerca a si mismo y a su historia. ¿Es eso en lo que se convirtió?

NPA: Sí. Pero también necesitábamos darle pequeños momentos de privacidad. No era solo concentrarse en las palabras y en las acciones, sino darle espacio. Nuestro problema constante era el exceso. Ya sabes, en esta película tuvimos que pensar en cuándo adormecer a la gente. Necesitábamos tiempo para respirar.



CN: Oí que Joshua empezó el proyecto hablando con las víctimas. ¿Cómo cambió el montaje esa narrativa para hacerla la historia que vemos ahora?

NPA: Fue un largo viaje. La película se tardó en rodar varios años. Al principio hubo miles de horas de material – había más de 30 escenas con las que se podía hacer una película. Joshua había querido contar las historias de las víctimas, pero fueron interrumpidos constantemente por organizaciones anti-comunistas. Entonces las víctimas le preguntaron por qué no hablaba con esos, los infractores. Joshua se dio cuenta de que todos ellos debían contar sus historias de alguna forma.

En sus cabezas, se creen heroes, alguien que tenía que hacer el trabajo sucio. En los primeros cortes, había también planos con familias de las víctimas y tal – pero decidimos, en el montaje, que quitaríamos ese material. Como trabajabamos con la premisa de que lo maligno es humano, nos dimos cuenta de que toda la película no podría ser una narrativa de lo maligno. Decidimos dejar fuera las historias de las víctimas, porque si las teníamos en la misma película solo harían dejar a los infractores todavía más monstruosos.

Es gracioso, pero The Act of Killing también trata de cómo los seres humanos cuentan historias. Yo lo hago si tu lo haces... A menudo, las cosas más importantes en nuestras vidas las tomamos emocionalmente y solo después tratamos de darles sentido, para darles una lógica. Contamos una historia para crear lógica en nuestras vidas. Esto también se aplica con estos tíos.

Pero en la narrativa – y  esto es por lo que me considero un narrador – trabajamos con lo bueno y lo malo y esa esencia constantemente. The Act of Killing era contar una historia sin tipos buenos.

CN: También me pregunto sobre los aspectos surrealistas e interpretativos de lo que pasa en The Act of Killing. En concreto, ¿cómo pensaste en ellos? Si al ser editor de ficción eso de ayudo. ¿Cómo te imaginaste que funcionarían en la película.

NPA: Empecé a trabajar como editor cuando era muy joven, con veinti-pocos, y ahora tengo cincuenta y pico. Y hay algunas películas en mi carrera que me cambiaron, no sólo como editor, sino como ser humano de algún modo. Creo que The Act of Killing es, con certeza, una de ellas.

Cuando empecé con el cine documental, era cinéma vérité. Era Frederick Wiseman, una mosca en la pared, mirando la realidad desde fuera. No interferíamos, apenas estructurábamos de acuerdo a una dramaturgia. Pero creo que como seres humanos modernos, hemos cambiado. Nos vemos desde fuera. Tweeteamos, posteámos en Instagram, y nos vemos no solo como historias, sino también como imágenes. Y creo que eso está cambiando el cine documental.

Lo que me interesa, dado que busco la verdad de un momento auténtico, es cuando se quiebra la actuación. Creo que como seres humanos podemos oler cuando las personas son auténticas. Tu, cómo editor, ¿sabes de verdad cuando la gente está actuando para la cámara? Ya sabes, cuando estás sentado editando, podemos olerlo. Por supuesto, como editores, tenemos que ser conscientes de ello, pues buscamos momentos de verdad en un material, momentos en los que los personajes se olvidan de si mismos, por decirlo de alguna manera.

Pero también lo puedes hacer de otro modo, cuando animas a la gente a actuar. Y de repente, durante el proceso, algo pasa y vemos el salto entre su interpretación y su verdadera realidad. Sea lo que sea, están siendo auténticos.

Lo encuentro muy interesante. Nunca lo había puesto en una perspectiva histórica, pero es algo en lo que pienso mucho últimamente.

CN: Cuando eras un editor más joven, ¿cómo podrías haberte acercado a una película con cientos de horas de material? ¿De qué se trata ese proceso de buscar las pepitas de oro, esos momentos verdaderamente auténticos sobre los que puedes construir tu película?

NPA: Instinto confiado. Creo que todos lo tenemos. Cuando era un editor joven creía que debía ser más listo de lo que era. Tenía una idea de lo que una película debe hacer, y creía que debía poder mirar al material y ya ver la película y su estructura delante mío. Pero de lo que me he dado cuenta es de, vale, puedo esbozarla, pero no puedo ver los detalles. Tengo que confiar en mis instintos.

Los editores son los primeros espectadores, y solo vemos lo que está dentro del cuadro. Muchos directores quieren sentarse contigo y explicarte, porque quieren hacer un buen trabajo y están emocionados. Yo tengo que decir "por favor, tranquilízate, soy yo el que explica lo que experiencia, no lo que deberíamos hacer con la película, pues eso va después". A nivel subtextual, la persona de la pantalla puede estar diciendo las palabras correctas pero puede haber algo en su mirada o algo que yo intuya que no es bueno. No sirve que tengas la escena transcrita, sino el modo en que la persona hace las pausas y así es lo que me mueve. Y en meses de montaje, lo que perdemos es ese nivel subtextual... Así que es muy importante que mi primera experiencia me centre en el nivel subtextual.

Relajarse, mirar y sentir, y no pensar que deberías ser más listo de lo que eres. Nuestra mayor verdad son nuestros sentidos, nuestros ojos, y luego por supuesto tenemos nuestro conocimiento de contar historias, pero primero has de internalizar para luego poder ser sabio.


CN: Comparando, ¿puedes decirme cómo fue la experiencia de la nueva película [The Look of Silence] y la de  The Act of Killing?

NPA: No tengo el derecho de decirte, pero me da la sensación de que es una película sorprendentemente buena. Es la historia de la víctima. Es su perspectiva. The Act of Killing es muy avasalladora, un tanto agresiva, es demasiado, mientras que The Looks of Silence es silenciosa, tiene mucho más espacio para la dimensión visual y estética. Hemos trabajado más con el subtexto. Es una historia más simple, pero la simplicidad también nos ha dado espacio para alcanzar otros niveles. No tenemos que "contar" tanto en esta película.

Como trabajé con Josh durante un año [en The Act of Killing] y de forma muy intensa, juntos tuvimos que encontrar un lenguaje. [En The Looks of Silence], ha sido como muy fácil. De vez en cuando, nos mirábamos y decíamos "¿Puede se tan fácil?". Es una de las pocas películas de mi carrera que prácticamente se ha editado sola.

Confiábamos el uno en el otro al 200 por cien. Teníamos mucha confianza en nosotros mismos por The Act of Killing, y decíamos, qué cojones, la gente o lo toma o lo deja, pero esto es lo que hay. Pero [antes del estreno de The Act of Killing] nadie sabía como reaccionaría el mundo. Recuerdo, cuando hicimos el corte final y salimos a comer que hice un brindis en el que le dije a Josh algo como "No sé como el mundo verá está película, pero una cosa de la que estoy seguro es que el mundo no ha visto nada como esto". Nos dio la seguridad de decir "Vale, lo hicimos con The Act of Killing, así que lo podemos hacer de nuevo".

CN: Eso pensé yo – ¡nunca había visto nada igual! De veras sentí el reflejo de lo malo y de la reflexión de lo que somos capaces, era todo muy potente.

NPA: También he aprendido que las historias son peligrosas. La dramaturgia que divide el mundo entre lo bueno y lo malo. Que es también lo que hace que la gente nos mate. Los comunistas, nazis, musulmanes, judíos... Estamos deshumanizando al otro. Dado que normalmente es un taboo.  No se trata de que a los humanos nos guste matar. La mayoría de los asesinatos son personas que se aman, que se conocen muy bien. Y luego están esos grandes asesinatos, guerras y tal y ahí, los políticos, los generales, esas gentes, tienen que crear historias para que la gente salga y mate. Y entonces el razonamiento es "Maté porque eran comunistas, y esas personas no son como yo".

Este es el gran punto de giro para Anwar. Esa escena, cuando actúa de víctima, cuando pregunta "¿Ellos sienten lo mismo que yo?" Y Joshua dice, "Quizás, porque ellos sabían que iban a morir". Pero está mostrando que estamos deshumanizanonos unos a otros, es parte de la narrativa. Esa es parte de mi trabajo como narrador, trabajar con lo bueno y lo malo.

CN: Lo que estás haciendo también es lo contrario, de alguna manera, pues es un acto de humanizar los dos lados, permitiendo a los dos lados ser humanos en la pantalla, en la historia que estás cotnando.

NPA: Eso es lo maravilloso de nuestro trabajo, y es que la película nos enseña, podemos ser listos. Tanto en ficción como en documental. Aprendo mucho más y creo que es más difícil de editar un documental. 

Dessau, Emma.  "Enter the Edit: Niels Pagh Andersen and Colin Nusbaum". POV Films Blog. 29 Sept. 2014. Web. 12 Oct. 2014.